En eso era un auténtico novato. Y como es la primera vez que saco esa palabra tan fuerte -Dios- en este blog, parece lógico que me detenga aquí durante un momento para explicar, exactamente, a qué me refiero cuando la empleo, para que la gente pueda decidir cuanto antes si se va a ofender mucho o poco.
Dejando para después el debate sobre si Dios existe (no, mejor todavía: vamos a saltarnos el tema del todo), dejadme aclara primero por qué uso la palabra Dios cuando podría usar perfectamente las palabras Jehová, Alá, Siva, Brahma, Visnú o Zeus. Por otra parte, también podría llamar a Dios "Eso", tal como hacen las sagradas escrituras sánscritas, pues se acerca bastante a esa entidad integral e innombrable que he experimentado en algunas ocasiones. Pero ese "Eso" me parece impersonal -un objeto, no un ente- y, en cuanto s mí se refiere, soy incapaz de rezar a un "Eso". Necesito un nombre propio para apreciar debidamente esa sensación de asistencia personal.
Culturalmente, soy cristiano, pero sin pasarse tampoco.
Dejando para después el debate sobre si Dios existe (no, mejor todavía: vamos a saltarnos el tema del todo), dejadme aclara primero por qué uso la palabra Dios cuando podría usar perfectamente las palabras Jehová, Alá, Siva, Brahma, Visnú o Zeus. Por otra parte, también podría llamar a Dios "Eso", tal como hacen las sagradas escrituras sánscritas, pues se acerca bastante a esa entidad integral e innombrable que he experimentado en algunas ocasiones. Pero ese "Eso" me parece impersonal -un objeto, no un ente- y, en cuanto s mí se refiere, soy incapaz de rezar a un "Eso". Necesito un nombre propio para apreciar debidamente esa sensación de asistencia personal.
Culturalmente, soy cristiano, pero sin pasarse tampoco.
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