Al final acabas cogiendo asco a todo aquello que te pertenece. Parece mentira, una mentira tan piadosa que duele, sólo con mencionarlo y pensarlo.
Muchos méritos le daba a la vida, pero poco a poco se va apagando esa admiración. Y no es por nada, pero la vida es muy dura y como adolescente con muy poca paciencia, todo me llega ha un extremo de saturación. El mío ya lo ha sobrepasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario