Estamos cerca de la salida cuando encontramos esa luz al final del túnel. Entonces es cuando volvemos a un estado de shock y raspa a la memoria.
Empecemos desde 0.
Nos encontramos tirados en medio de una zona completamente rodeada con tizas, iluminados por una única bombilla colgada en lo alto del techo. Seguimos observando hasta casi desgarrarnos la mirada. Continuamos, confundidos por la ceguera. Pronto desvariamos y vemos borroso, una sensación un tanto desagradable, pero llega a un punto que nos fascina.
Restregamos esperando encontrar la imagen enfocada. Pensamos muy rápido para no desaprovechar lo poco que hemos descubierto, y nos damos cuenta. El día es un espacio corto, casi imperceptible en el que no estamos osados de aprovechar todo.
Por eso, cuando estamos solos pero con alguien. En un sitio como éste. ¿Lo adivinas?
Por eso, cuando estamos solos pero con alguien. En un sitio como éste. ¿Lo adivinas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario