Lo que se consigue es el todo entre ambos. Una mutua conexión mental que nos hace ir a lugares inimaginables e inigualables. Tú aportas la serenidad y la racionalidad, yo pongo la espontaneidad y la rebelión, quizás la mezcla perfecta para llegar a ser uno.
Nos sustentamos entre ambos, lo que nos falta de una cosa, lo sustituimos por lo de la otra persona... Se podría llamar un pacto a medias de supervivencia en el que no sobrevive el más inteligente o el más apto al medio, si no que sobrevivimos con la ayuda de nuestras mentes e impulsos.
"Tú me ayudas y yo te ayudo, y si tú no me ayudas o yo no te ayudo, no sobreviviríamos."
Hasta este punto, podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Contraposición o complementariedad?
Hay un equilibrio entre estos dos, pero lo que sí está claro es que, cuando nos contraponemos el uno al otro, más complementarios somos.

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