Normalmente cuando tengo sentimientos desordenados, o demasiadas sensaciones vagando por mi cabeza, intento estructurarlas, para contarlas mejor. Si se puede llamar mejor... esto sí es lo mejor, desahogarse.
Después de mucho tiempo volvemos a encontrarnos vieja amiga, y tengo que decirte que esto no puede seguir así, no me odie por ello, pero no me gustas... lo siento, no me mires así, soy expresivo, no puedo hacer otra cosa, mi cara refleja lo que siento, y mis dedos escriben estas líneas que van desde lo mas profundo de mi. No me gusta verte, en verdad a veces te necesito, pero otras tantas te mataría, quiero y odio que estés ahí, que no veo y veo. Veo y no quiero. Quiero y no puedo, y a las que trato de engañar con mi sonrisa 24h.
Amiga, nos vemos en contadas ocasiones y me dejas un sabor amargo. Dejémoslo en agridulce, porque contra pronóstico al irte me gusta pensar que sigo. Yo sí, siendo yo, yo y mi alterego, mi super yo. Mi ello, mi esencia, mi yo incandescente... y puedo decir que tengo la capacidad y no yo, su yo, su regalo... Su vida... La persona más importante en la vida de una persona. Significa fuerza y alma, vida y arte. Sí es mi madre, que hace que siga, valga la redundancia, siendo yo.
Me despido de ti.
No me gusta que me piquen los ojos, y menos por alguien como tú, amiga.
Por si no sabéis su nombre, no queráis conocerla, se llama Soledad.

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