Últimamente ando escaso, las palabras salen truncadas y los sentimientos guardan sitio en mi puño. Quizás tenga que darme la vuelta y echar a correr. Tal vez tengo que dejar de mirar a cada rato por la ventana para ver si sigues ahí. O a lo mejor ambos deberíamos dejarnos de juegos absurdos en los que ni tú ni yo ganamos.
Y sí, mi equilibrio sigue pendiendo de un hilo muy muy fino que intento mantener haciendo balance entre mi estúpido corazón y mi tonta razón, peor al final ese hilo lo llevas tú. ¿Y sabes? No vale la pena rellenar los espacios para que sólo no se carguen de sentimientos. Ambos sabemos que no puede ser, que por lo menos por ahora esto no va a ninguna parte.
¿Por qué?
Porque aprender el uno del otro... no hace más que hacernos daño. El punto muerto empieza a ser cada vez más visible y cada instante pesa un mundo y un cuarto.
Además siento que mis pasos cada vez son más cortos, y que tú, que tú cada vez estás más lejos. Eres un vicio al que no puedo viciarme, eres un sueño que no puedo soñar. Te quiero y te odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario