Ahora más que nunca sé lo que pueda pasar entre nosotros es casi imposible, sé que aún si quiero seguir intentándolo es casi imposible, porque cada vez que te vuelvo a ver siento esa espinita que tengo por no haber hecho lo que debía hace varios años atrás, y por no haber dicho que si a tu pregunta en aquella época. Donde nos hicimos amigos, como dos niños que juegan en la arena sin conocerse de nada pero que se acaban haciendo inseparables, y que nunca olvidarán esa playa donde construyeron un castillo muy grande cerca de la orilla o donde hicieron la simple pregunta de ¿puedo jugar contigo? Esa pregunta que les unió para siempre.
Pues ese fue nuestro principio. Un encuentro, hace años, que hizo que nos encaminásemos por caminos totalmente diferentes que cada poco tiempo se vuelven a cruzar.
Eso hace que en cada uno de esos cruces vuelva a sentir ese cosquilleo en el estómago como el de un niño el día de antes de su primera comunión, ese cosquilleo que nunca olvidas y que hace que pases en vela toda una noche pensando en la persona que ocupa tus pensamientos en cada rato y que ocupa tu tiempo y tus sueños.
Porque aún así quiero seguir intentándolo.

Ese cosquilleo que te hace pasar toda la noche en vela, literalmente, sin dormir, pensando en esa persona. Verdad Verdadera. Muy bonito Manu :)
ResponderEliminar